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OZONO
La ozonización es uno de los métodos más utilizados para esterilizar el agua tanto de acuarios como de cualquier medio acuático. Existe bibliografía a favor de uso y otro tanto en contra. 
¿Qué es el ozono? La atmósfera está formada por un conjunto de gases y entre ellos tenemos al oxígeno sin el cual no existiría la vida. El oxígeno se caracteriza como otros gases por presentar una forma biatómica (O2), es decir, cada molécula de oxígeno está formada por dos átomos de éste. Curiosamente, podemos pasar a un estado triatómico (adquirir un nuevo átomo de oxígeno) por la influencia de descargas eléctricas y es precisamente este nuevo estado lo que conocemos como ozono. El ozono se caracteriza por ser un gas inestable porque pasado un breve periodo de tiempo retorna al estado biatómico perdiendo por completo sus propiedades como desinfectante; e incoloro aunque a concentraciones altas puede adquirir un ligero tono azulado. Este ozono tiene un gran poder oxidante con alta capacidad germicida y desinfectante. Beneficios Durante muchos años, el ozono ha sido utilizado por muchos acuariófilos aunque actualmente ha entrado en desuso en los acuarios domésticos y únicamente se usa en determinadas instalaciones generalmente de gran tamaño.
En un acuario marino, sobretodo si pensamos que es un retrato de los arrecifes tropicales, la cantidad de materia orgánica y concentración de microorganismos patógenos que encontramos libres en el agua es mínima, de modo que aquí podríamos encontrar la justificación a su empleo. Se estima la efectividad del ozono como germicida en varios estudios científicos. Algunos de ellos revelan su capacidad para reducir la concentración bacteriana de aguas residuales de 70.000 bacterias/ml a 0 bacterias/ml en tan sólo 5 minutos aplicado a una concentración de 1,5 ppm (1,5mg/l). Debido a que es una molécula inestable, cuando retorna a su estado biatómico nos permite también oxigenar el agua y por tanto, vamos más allá de la mera desinfección. Además el ozono clarificará el agua; aumentará ligeramente los niveles de saturación de oxígeno y matará a las bacterias, virus y algas que naden libremente. Peligros Debemos tener en cuenta que el ozono no distingue entre lo bueno y lo malo de modo que actúa como si de un soplete se tratase quemando todo aquello que encuentra a su paso incluidas la mucosa de los peces, las branquias, etc... Por tanto, bajo ningún concepto el ozono debe entrar en contacto directo con los habitantes de nuestro acuario. Pese a ser una molécula inestable, la dosis aplicada para que actúe como germicida ya resulta tóxica para nuestros peces si entrase en contacto con ellos. De ahí que sea sumamente importante aplicarlo en su justa medida. Está claro que si el ozono entra en contacto con las bacterias nitrificantes de nuestro filtro, éstas también se verán afectadas y es precisamente debido a esto que muchos autores desaconsejan su empleo y proponen a las lámparas germicidas U.V. como una alternativa más segura que aporta los mismos beneficios. En su campo de acción también encontramos la degradación de vitaminas, hormonas, medicamentos, etc... Finalmente, debemos advertir que cuando mantenemos a nuestros peces con un ozonizador corremos el riesgo que si algún día deja de cumplir su función, la concentración de microorganismos en el agua ascenderá de manera peligrosa y dado que los peces están acostumbrados a una baja densidad de patógenos serán más propensos a contraer enfermedades. Instalación Como hemos visto el empleo de ozono tienes sus riesgos incluso instalándolo de la manera adecuada pues imaginemos si lo instalamos de forma incorrecta, se puede desencadenar una auténtica catástrofe. Uno de los principales inconvenientes de los ozonizadores es el desconocimiento de la concentración de ozono que está llegando a nuestro acuario y esto hace que debamos utilizarlo con sumo cuidado y siempre pecando de falta más que de exceso. Utilizado junto con un skimmer ( espumador de proteínas ), el ozono oxidará los sólidos disueltos que se han acumulado en el agua. Esto produce un aumento del potencial Redox ó potencial de reducción de oxígeno (ORP en inglés) que mide la capacidad del agua en autolimpiarse; cuanto más limpia esté el agua, mayor será el ORP. El ORP solo puede medirse con un medidor electrónico dotado de un electrodo de alta calidad, su lectura pueden ser difíciles de interpretar sin una completa comprensión de los múltiples parámetros. Utilizar este medidor de potencial redox es el único método fiable para asegurarse de que el ozono este mejorando la calidad del agua. Se debe intentar conseguir una lectura del potencial redox de 250-350 mv, en el caso de acuarios solo para peces; y de 350-450 mv para los invertebrados mas sensibles. En ningún caso se debe mantener niveles cercanos o superiores a 500 mv. Siempre hay que observar detalladamente peces, plantas, invertebrados y algas, ya que todos los acuarios son distintos y la naturaleza no sigue reglas matemáticas. A través de un kit de ozono residual se puede comprobar si hay ozono en el acuario. El ozono residual tiene un efecto dañino en las branquias de los peces, hasta puede producir la muerte. Los corales dejaran de comportarse normalmente durante largos períodos e igual que los crustáceos pueden morir sin causa aparente. Utilizado correctamente, por ejemplo con un espumador de proteínas, el ozono solo se introducirá en la columna central y a través del difusor. No debe inyectarse en el mecanismo de contracorriente, ya que podría llegar hasta el acuario, con resultados desastrosos. Los espumadores de efecto Venturi, diseñados para usar ozono, presentan el problema de que el flujo de agua es tan grande que gran parte del ozono escapa y es bombeado directamente al acuario. Solamente la atención continua sobre el nivel de ozono y la velocidad a la que opera el espumador Venturi pueden paliar los riesgos potenciales. Una alternativa al espumador de proteínas es un recipiente de seguridad en el que el ozono puede tratar el agua del acuario. Este dispositivo, llamado reactor de ozono, puede encontrarse normalmente asociado a filtros por percolación bajo el tanque, pero también hay que eliminar de forma segura el exceso de ozono. El ozono sobrante debe conducirse al exterior de la habitación o filtrarse a través de carbón activado, que neutralizará los efectos sobre las personas. La falta de precauciones puede producir náuseas, dolores de cabeza, depresión e irritación ocular. La exposición de ozono puede destruir gran cantidad de materiales, como los tubos de plástico del aire ó el propio espumador, con el paso del tiempo. Se recomienda usar tubos de silicona y mantener los niveles de ozono tan bajos como sea posible, logrando así prolongar la vida del espumador. Las gomas tambien se ven perjudicadas con el ozono, y los espumadores con juntas de este material, no deben usarse ni siquiera por períodos cortos de tiempo.
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